Lo extraño de los reflexivos
no es nada raro[*]

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David Tuggy

Instituto Lingüístico de Verano



Los reflexivos se comportan de las mismas maneras extrañas en muchas lenguas. En particular, muchas veces se usan de maneras que se tienen que traducir a lenguas como el inglés por construcciones pasivas; una forma que literalmente dice “se pegó a sí mismo” más bien significa algo como “fue pegado”. La consideración de la naturaleza intrínseca de la reflexividad, y sus implicaciones, puede convertir estos comportamientos extraños en algo más natural y entendible.

[Para ver correctamente los datos del náhuatl, se recomienda el uso de una fuente tipográfica Unicode bien poblada, como Gentium o Doulos SIL.]

1. Introducción

Los reflexivos son las estructuras que se usan para expresar situaciones en las que una persona o cosa hace algo que normalmente haría a otra persona o cosa, pero la hace a sí misma. El reflexivo generalmente es una clase de marcación de objeto: o bien se marca el objeto de un verbo directamente como 1a, 2a o 3a persona de acuerdo a la persona del sujeto, o sencillamente se lo marca como la misma cosa que el sujeto. Sin embargo, los reflexivos en muchos idiomas hacen cosas que no hacen los otros marcadores de objeto. En particular, suelen cambiar el significado de los verbos con los que aparecen, en maneras raras. Una configuración que aparece vez tras vez en muchos idiomas es el usar un reflexivo para lograr una forma pasiva del verbo. Parece como que el verbo debería de significar “se golpeó a sí mismo”, pero de hecho significa algo más como “fue golpeado”.

Quisiera investigar por qué es que los reflexivos se portan en estas maneras tan raras. Además del inglés, estaremos fijándonos especialmente en los reflexivos del español y el náhuatl,[1] dos lenguas sin parentesco pero con patrones notablemente semejantes, de las que, por casualidad, sé un poco. Expondremos una serie plausible de conexiones entre los reflexivos sencillos y algunos usos que se desvían de la norma, incluso los pasivos reflexivos. El análisis se llevará a cabo desde la perspectiva de la Gramática cognoscitiva (Langacker 1982, 1985, 1986, 1987a, 1987b, Casad y Langacker 1985, Lindner 1982, Tuggy 1981).[2]

2. Asuntos preliminarios

2.1 Zonas activas

Hay varios conceptos que no tienen que ver directamente con la reflexividad, pero nos serán útiles más adelante en la discusión.

Un concepto tal es el de las Zonas Activas. Cuando hay interacción entre dos cosas, casi nunca es el caso que todas las partes de las dos cosas participan igualmente en la interacción. Cuando Juan le golpea a Memo, no es el todo de Juan que viene en contacto con el todo de Memo. Más bien, por ejemplo, puede ser que sólo la mano de Juan (y de hecho una sub-parte de su mano) que se pone en contacto con una sub-parte de, por ejemplo, la cara de Memo. Cuando Juan ve a Memo, su mente, es decir, el aspecto cognoscitivo, perceptivo y reconociente de Juan, y sus ojos, como órganos de sensación, son las partes de él que participan directamente en el proceso. En forma semejante, es la superficie exterior del cuerpo de Memo, incluso (típicamente) su ropa, e, interesantemente, sus ojos, pero sólo la superficie exterior de ellos, que participa directamente en la relación visual. A la sub-parte de un participante en un process que entra directamente en el proceso la llamaremos la Zona Activa. Cuando Juan le golpea a Memo, la mano de Juan y la cara de Memo son zonas activas; cuando Juan ve a Memo, el sistema visual-sensorio y la mente de Juan, y la superficie externa de Memo, son las zonas activas.

2.2 Variación del alcance

Otra idea importante es la del alcance de designación. El alcance de un concepto es la amplitud o la extensión de lo que designa o nombra. Una estructura puede designar un tanto mayor o menor de material semántico bajo diferentes circunstancias. Por ejemplo, el concepto típico de jump ‘brincar’ en el inglés, tiene dentro de su alcance dos mociones de su sujeto, una hacia arriba y otra hacia abajo. Sin embargo, no es fuera de lo común que el designado alcance sólo la moción para arriba, o sólo la moción hacia abajo. Puede incluir una moción importante horizontal, o incluir como un aspecto importante el área sobre la cual se brinca. Puede incluir (o excluir) los movimientos musculares que preceden (y algunos de los cuales causan) el brinco, o los movimientos musculares y la postura corporal después del brinco.

Todos estos aspectos de un brinco típico pueden ser juzgados como importantes, o bien como no-importantes, en una situación específica de comunicación. Los hablantes pueden meter la palabra jump en diferentes construcciones que tendrán el efecto de cambiar ligeramente su alcance para incluir o excluir diferentes aspectos. Por ejemplo, en jump up ‘brincar para arriba’ o jump (up) on to (s.t.) ‘brincar (para arriba) sobre (algo)’ el movimiento hacia abajo no es importante; probablemente ni debe de concebirse mentalmente. En parachute jump ‘brincada con paracaídas’ o jump down off of (s.t.) ‘brincar para abajo desde (algo)’ no se incluye el movimiento para arriba, en jump (s.t.) ‘brincarlo’ se espera que algún objeto particular esté en el espacio sobre el que se brinca. Así en estos y en otros casos, los hablantes pueden ampliar o reducir el alcance de la palabra, por usarla en diferentes construcciones.

2.3 Transitividad no causativa

Consideren el uso transitivo de jump que se ejemplifica en jump the fence ‘brincar el cerco’. Cuando se usa jump en tal construcción, hay dentro del concepto del brincar la idea de una barrera sobre la cual el brinco lleva al sujeto. (Nótese que puede haber la idea de tal barrera aun en la ausencia de un objeto directo sintáctico, como por ejemplo en la oración He’s jumped two inches higher than anyone else on the track squad ‘ha brincado más alto, por dos pulgadas, que cualquier otro del equipo atlético’.) Esta barrera sobre la cual se brinca es muy prominente o importante dentro del significado de esta versión de la palabra jump; la llamaremos un objeto interno, y a la Cosa que ejecuta el brinco, la cual es todavía más prominente, la llamaremos el sujeto interno.[3]

Esta es una forma muy común de concebir las mociones: el objeto que se mueve se toma como la Cosa más prominente en la situación, el sujeto interno, y si hay otra Cosa en relación con la cual el movimiento de sujeto interno fácilmente se calcula, se toma como la Cosa de segunda prominencia en la situación, el objeto interno. Esta clase particular de objeto interno se llamará el punto de referencia.


Figura 1: jump (con punto de referencia como objeto)

2.4 Extensiones causativas

Una clase de extensión del alcance que tiene una importancia especial es la extensión que incluye un agente causante. Con la palabra jump se realiza tal extensión al usar estructuras tales como jump a horse (over a fence) ‘hacer brincar un caballo (por un cerco)’, o jump a checker down the board ‘hacer brincar por el tablero una ficha de damas’. Hablaremos de este tipo de extensión como una extensión causativa.


Figura 2: jump (con extensión causativa)

Varias cosas merecen nuestra atención aquí. La primera es que hay una tendencia fuerte de tomar al agente causante como más prominente o importante que la persona o cosa más prominente de la acción causada. Es decir, es el agente causante que, típicamente, se escoge como el sujeto interno de una estructura causativa, y la persona o cosa más prominente de la acción causada se concibe con el segundo grado de prominencia, el del objeto interno. Mientras no se hace una extensión causativa del concepto de brincar, la persona o cosa que brinca es naturalmente la más prominente de las que se conciben, y por lo tanto es el sujeto interno; pero al hacer la extensión causativa del concepto, el agente causante tiende a recibir prominencia mayor que la del que brinca, y así a convertirse en el sujeto interno.

En segundo lugar, nótese que muchos de los conceptos que expresamos a través de verbos transitivos vienen ya con una extensión completa de algún concepto más sencillo. Con el verbo tirar, por ejemplo, hay un agente causante que hace que otra cosa vaya como si fuera volando por el aire. Ese agente causante es el sujeto interno, y la cosa que vuela es el objeto interno. En forma semejante, en la palabra matar tenemos como sujeto interno un agente que causa que muera el objeto interno.

Finalmente, nótese que el efecto de los pasivos, al menos si se abstiene de formar una frase por (alguien) —la cual, según los argumentos de varios lingüistas, es un aspecto claramente secundario de la construcción pasiva&mdash, es de des-especificar el agente causante, dejando el cuadro de un evento que es causado, sin indicación de quién lo causa. Así ser tirado expresa el concepto de algo (ahora la cosa más prominente del cuadro) que mueve por el aire, se supone que por causa externa, pero no se especifica quién es que lo hace mover. Por igual, ser matado es casi sinónimo con morir; la única diferencia es que se sabe que hay algo o alguien que, de modo prominente, causa la muerte. Así, pues, los pasivos vienen muy cerca al deshacer de una extensión causativa.

2.5 Multiplicidad de factores causantes

Otra idea importante más es que, en muchas situaciones, hay varios factores que legítimamente se pueden considerar causales en diferentes grados. En un accidente, por ejemplo, uno podría, sin contradicciones, culpar el exceso de velocidad, el manejar en estado ebrio, el girar muy tarde, llantas lisas, una curva mal peraltada, la falta de un aviso, llovizna en la carretera, una superficie demasiado resbalosa, y quién sabe cuántas más cosas. Es raro el caso en que algo acontece por sólo una razón. Y cualquiera razón puede ser señalada o pasada por alto, según cómo el hablante quiere estructurar la situación.

3. No podemos hacernos las cosas como las hacemos a los demás

3.1 Diferencias menores.

La idea básica de la reflexividad es hacerte algo a ti mismo en vez de a otra persona. En un reflexivo tú eres a la vez el sujeto y el objeto. Ahora, pues, hay un sentido en que eso no es más que una sencilla substitución de una clase de situación por otra, sin cambiar nada. Sí tú ves a alguien, o le pegas a alguien, y esa persona eres tú mismo en vez del otro, ¿cuál es la diferencia? Yo quiero mantener que en gran medida lo raro de los reflexivos nace del hecho de que no puedes pegarte, ni aun puedes verte, en exactamente la misma forma como lo harías a otra persona.

Aquí se hace relevante el concepto de las Zonas Activas (2.1). Cuando nos vemos nuestras zonas activas como sujetos internos son las mismas como cuando vemos a los demás, pero nuestras zonas activas como objetos no son las mismas. Los otros pueden ver nuestro cuerpo entero, incluso, y tal vez como la parte más prominente, nuestra cara; pero nosotros no podemos, sin ayuda de espejos o fotos, vernos todo el cuerpo a la vez, y en especial no podemos vernos la cara (u otra parte de la cabeza, ni la espalda). Además de esta diferencia en lo completo de nuestra vista de nosotros mismos, hay otras diferencias: la perspectiva, por ejemplo. Podemos, con dificultad, vernos los hombros, pero no vemos los hombros de los demás de ningún ángulo o perspectiva semejante. Otra diferencia es que podemos ver a los demás sólo cuando están presentes con nosotros (y la mayoría está ausente más frecuentemente que presente). En cambio, nosotros mismos estamos (o así se espera) presentes en todo momento, y por lo tanto accesibles a la vista. Y, por consiguiente, ya que es tan fácil vernos, son relativamente pocas las veces en que lo hacemos conscientemente; somos conscientes de ver a otros tal vez centenares de veces en un día, pero para nada con tanta frecuencia de vernos a nosotros mismos.

Y aquí llegamos, me parece, al inicio de lo que hace que sean un poco extraños los reflexivos. Es parte intrínseca de la naturaleza de nuestras experiencias que no podemos interactuar, y de hecho no interactuamos, con nosotros mismos de la manera en que interactuamos con otros. En este caso no podemos vernos, y de hecho no nos vemos, cómo ellos nos ven o cómo los vemos. Esto equivale, según la visión de la Gramática cognoscitiva, a una diferencia en el significado de see ‘ver’ (o la voz española ver), concebida como acción reflexiva o no-reflexiva.[4] Tal vez parezca una diferencia muy chiquita: uno podría responder, “Sí, hay diferencias, pero ¿no es más importante fijarnos en las semejanzas? ¿No es lo semejante de la experiencia que se expresa al usar el mismo verbo en una estructura reflexiva y una no-reflexiva? Y por supuesto este punto de vista tiene razón. Pero las diferencias siguen allí innegables, y suelen resultar importantes.

Sólo mencionaré un ejemplo aquí, aunque varios se podrían citar para see / ver. Por una extensión semántica natural (atestiguada en el inglés, el español, el náhuatl, y quién sabe cuántos más idiomas) la forma see puede llegar a señalar o designar no sólo el proceso prototípico de ver, sino el escenario completo de interacción con otro humano que típicamente ocurre cuando estamos más conscientes de verlo. Es el significado de see que encontramos en oraciones tales como I’m going to S.C. to see my folks ‘Voy a Carolina para ver a mi familia’, o Have you seen a doctor about that? ‘Has visto a un doctor acerca de ese problema?’, o See you tomorrow ‘Mañana te veo.’ Pero lo natural de esta extensión depende del hecho de que típicamente podemos ver a las personas cuando interactuamos con ellos, y que cuando no los vemos es generalmente porque no están presentes, y por lo tanto no están accesibles para la interacción. En contraste, cuando interactuamos con nosotros mismos, el vernos no es típicamente una parte muy importante de la interacción. No es por accidente que reflexivos con este sentido sean bastante extraños, a no ser que sean francamente imposibles. ¿Quién diría I’m off to see myself ‘Ya voy de salida para verme’, u otra cosa semejante? (Oraciones paralelas en el español o el náhuatl son igualmente atroces.)

Poca diferencia hace si se cambia el significado del uso no-reflexivo y se queda sin cambiar el significado del reflexivo, o si se cambia el significado del reflexivo y queda igual que antes el del no-reflexivo: la concepción no-reflexiva de casi todos los verbos es más prominente y se tomara como normal, con el resultado que el reflexivo se verá como desviado.

3.2 Grandes diferencias

En el caso del ver, las diferencias son menores, pero hemos visto que traen consecuencias. Hay muchos otros conceptos para los cuales las diferencias son más marcadas. No puedes, en ningún sentido prototípico, apedrearte, ni menos darte a luz, o casarte contigo mismo, o ararte, o llevarte en la espalda o sentarte sobre las piernas; no firmas contratos contigo mismo, ni te das la Hostia, ni te acompañas ni te vuelves la espalda ni te haces ninguna de un millar de cosas que podrías hacer a otra gente o a las cosas.

Una consecuencia es que con algunos verbos un reflexivo tal vez nunca se usará, y puede ser rechazado por los hablantes nativos como imposible. De que yo me acuerde, jamás he oído que alguien hable en inglés de un agricultor o un terreno que se ara a sí mismo, ni me acuerdo de oír se ara en español [a menos que sea en el sentido pasivo], ni mo-kʷenƛāliya en el náhuatl.[5] Por igual, no se habla en inglés de cargarte en tu misma espalda, y no se dice se carga en la espalda en el español ni mo-māma en el náhuatl (excepto como “pasivos reflexivos”).

Otro resultado común es que se usa el reflexivo, pero con un ajuste en su significado para dar un sentido coherente. La gente escribe palabras, no personas, y por lo tanto no se escriben a sí mismos. Sin embargo, en el náhuatl el verbo ‘escribir’ puede tener la forma reflexiva mo-hkʷilowa, pero tiene el significado ‘inscribirse’ en vez de simplemente ‘escribir’. Esta es una estructuración conceptual muy natural (aunque es una que no aparece con este verbo en inglés, ni en español): para los hablantes del náhuatl el nombre de la persona es el aspecto de ella que se puede escribir, así que cuando una persona se escribe, su nombre es su zona activa como objeto. Lo mismo pasa en el español con apuntar-se. En el inglés se sigue otra táctica: se amplía el alcance de write ‘escribir’ para incluir un estado resultante, en que alguien recibe un mensaje a través de lo escrito, y esa persona se toma como el objeto en vez del mensaje escrito. Tal es la forma en que al menos la mayoría interpretaría (y usaría) una frase como I wrote myself ‘me escribí’.

4. Causas internas y externas

4.1 No nos movemos como nos mueven los demás

Según su forma física y su orientación, la colocación de los objetos en el náhuatl puede ser expresada por uno de tres verbos principales. Si se coloca un objeto relativamente largo con su eje mayor horizontal, se puede usar el verbo tēka, que se puede traducir ‘acostar’; si es largo y se le coloca con el eje largo en posición vertical, se puede usar kec̸a ‘parar’; y si el objeto no es largo y se le pone en una posición estable, se puede usar el verbo ƛāliya, que se puede traducir ‘poner’ o ‘asentar’. ¿Qué pasa si se reflexivizan estos verbos? ¿Puedes acostarte a ti mismo, o pararte a ti mismo, o ponerte o asentarte a ti mismo? Sí, efectivamente, pero no lo haces en la misma manera en que lo haces a otros objetos.

Nótese que todas las ideas transitivas acostar, parar, y poner tienen extensiones causativas. Acostar algo es causar que yazca, pararlo es hacer que esté parado, asentarlo es hacer que esté (a)sentado. También nótese cómo funciona ese causar. Vienes desde afuera del objeto, y, típicamente usando las manos y los brazos, lo levantas desde afuera, y lo colocas en la posición designada. En contraste, cuando te lo haces a ti mismo, el causar es totalmente interno. Tú eres a la vez el causante de la colocación y también la cosa colocada. Causas el cambio usando medios internos, moviéndote los músculos de maneras apropiadas, que hace que tu cuerpo (e incluso los mismos músculos) logre la posición designada. Podemos llamar el primer caso el de una causa externa, y el otro caso el de una causa interna.


Figure 3: stand / parar / kec̸a (causa externa)

El náhuatl y el español tienen verbos reflexivos para expresar estos y varios otros conceptos de posición y movimiento, mientras que en el inglés se usan intransitivos. parar-se, acostar-se, y sentar-se corresponden a mo-kec̸a, mo-tēka, y mo-ƛāliya en el náhuatl, y a las formas del inglés stand, lie, y sit. mo-hkʷeniya y mover-se significan lo mismo que el verbo intransitivo move; mo-ƛankʷakec̸a y arrodillar-se significan lo mismo que kneel down (intransitivo), mo-ƛamuiƛa y aventar-se literalmente significan algo como “tirar a si mismo” y corresponden a dive (intransitivo), etc. Donde el inglés no expresa la causa explícitamente, el español y el náhuatl sistemáticamente estructuran la situación como una de causa interna, usando la forma reflexiva de un verbo transitivo.


Figure 4: mo-kec̸a / parar-se (reflexivo de causa interna); stand (intransitivo)

4.2 La extensión de la causalidad interna a casos menos obvios

Interesantemente, la ausencia de movimiento puede concebirse como causada en forma interna, y así expresarse por un reflexivo, bajo la presuposición de que requiere esfuerzo quedarse quieto, y que para quedarse quieto, la persona tiene que causar que su cuerpo no se mueva. El español usa la forma quedar-se; en el náhuatl se usa mo-kāwa.

Otras ideas verbales además del movimiento (o la falta de él) o posición, pueden entrar en el mismo paradigma. Un cambio de estado emocional, por ejemplo, puede verse como causado internamente, y así expresarse por un reflexivo. Los verbos mo-pasolowa ‘irritarse, fastidiarse’ del náhuatl, y enojar-se del español, pueden tomarse como miembros de esta clase.

Un cambio tal puede llegar a verse como causada en forma interna aun cuando el sujeto no está consciente del proceso, ni mucho menos lo hace con propósito. ¿Por qué crecemos? No es porque escogemos hacerlo; sin embargo parece que resulta de alguna causa interna. Así, pues, no es irracional expresar la idea a través de un reflexivo: tal es el verbo náhuatl mo-wepāwa, por ejemplo. (El español, como el inglés, generalmente usa aquí un intransitivo, grow = crecer). En forma semejante, la enfermedad puede verse como el resultado de causas internas, y por lo tanto expresarse por un reflexivo: esto probablemente es al menos parte de la explicación para las formas mo-kokowa y enfermar-se, en contraste con el inglés get sick (intransitivo).

Y, por supuesto hay muchas cosas cuya fenomenología es paralela a la de las acciones que reconocemos como causadas internamente cuando nos pasan a nosotros. Por ejemplo, el agua corre. ¿Qué la hace correr? No hay una causa externa obvia: parece hacerlo por sí sola. No es de sorprenderse el hecho de que su moción puede estructurarse como reflexivo. (En el náhuatl se usa el verbo mo-ƛalowa en este caso; el español, como el inglés, usa un verbo intransitivo correr o run.) Cuando tiras una pelota al aire, regresa (mo-kʷepa) aparentemente de su propia voluntad, así como podría regresar (mo-kʷepa) un persona después de apartarse. Las plantas y los animales crecen (mo-wepāwa) así como los humanos; el sol sale (mo-kīxtiya) ‘se saca’ aparentemente bajo auto-compulsión, y en un terremoto tiembla la tierra (mo-hkʷeniya) aunque no hay un causante obvio que lo esté sacudiendo.

4.3 La causalidad interna usada de excusa para no fijarse en las causas externas

En varios de estos casos puede haber factores causantes externos presentes además de los factores internos. Sin embargo, al expresar la situación con un reflexivo, el efecto es de descartar tales causantes externos. Un hombre puede llegar a sentir molestia, y puede que una mosca zumbando alrededor de su cabeza sea una causa que contribuye a tal efecto. Si quieres decir que la mosca le está molestando, por supuesto puedes decirlo (ki-pasolowa n sāyōli), pero si prefieres dejar la mosca fuera de cuentas, y así también otras causas externas posibles, simplemente dices mo-pasolowa = se molesta. Así, pues, la construcción reflexiva provee un a manera de no tomar en cuenta las causas externas, pues estructura la situación como resultado de causas internas. Esto puede resultar, sin mayores cambios de significado, en el uso del reflexivo para descartar, o dejar de tomar en cuenta, cualquiera extensión causativa.

5. Uno mismo como objeto directo “punto de referencia”

Hay otro tipo de estructuración conceptual el cual, según creo, es importante para entender algunas de estas formas. Recuerden la discusión de la transitividad no-causativa en la sección 2.3, donde mantuvimos que una cosa que se mueve se estructura, canónicamente, como el sujeto interno, y un punto de referencia en relación con el cual se calcula su movimiento se toma como objeto interno. Consideren el concepto de mover (intransitivo) expresado en inglés por move o move over. ¿Existe un punto de referencia que permite fácilmente calcular la moción del sujeto interno? Por igual, en curl up ‘encogerse, rizarse’ o expand ‘expandirse, extenderse’ o contract ‘contraerse’, ¿existe un solo punto de referencia prominente? No, pero aunque es así, claramente percibimos la moción. De hecho, el único punto de referencia que hay es la posición previa del sujeto interno. La posición de una persona puede considerarse como un aspecto de la persona, así como su nombre se puede tomar como un aspecto de ella. Puede, queda claro, funcionar como su zona activo para precisamente una relación de movimiento como éstas. Si la persona que se mueve se concibe también como el punto de referencia con respecto al cual se calcula su propio movimiento, se hace muy natural una concepción reflexiva. Creo que esta clase de estructuración conceptual también entra en algún grado en muchos de los verbos reflexivos de movimiento del español y del náhuatl, incluso algunos casos de los que hemos estado examinando.

Esta estructuración de “reflexivo de punto de referencia” se ejemplifica en la frase del inglés double back on yourself ‘volver sobre sus pasos’, literalmente ‘doblar atrás sobre ti mismo’, donde yourself ‘tú/ti mismo’ eres tú en tu posición previa. Así mismo se dice en inglés surpass yourself, y tanto esa frase como su contraparte en el español, superarse, hacen referencia a exceder la posición previa de uno mismo en alguna escala de logros, y los dos son reflexivos.[6] En forma semejante, parar-se y mo-kec̸a, que recibieron un análisis de “reflexivo de causa interna” en la figura 4, se representan con la estructuración de “reflexivo de punto de referencia” en la figura 5, comparado otra vez con la conceptualización intransitiva correspondiente de stand en el inglés.[7]


Figura 5: mo-kec̸a / parar-se (reflexivos de punto de referencia); stand (intransitivo)

Tal vez les parezca incoherente, a los que están acostumbrados a otros marcos teóricos, el proveer más de un análisis para una sola forma. La Gramática Cognoscitiva, en contraste, explícitamente niega la “Falacia Exclusionaria”, la presuposición que “un análisis, motivación, categorización, causa, función o explicación para un fenómeno lingüístico necesariamente excluye a otro” (Langacker 1987a:28). Así, análisis alternativos pueden ser invocados por usuarios de la lengua en diferentes ocasiones o aun simultáneamente en una ocasión, sin provocar contradicciones teóricas. El grado en que un análisis predomina sobre los otros es, a final de cuentas, un asunto gradual.

No sólo el movimiento físico, pero cualquier cambio de estado puede estructurarse en estos términos. Si una persona llega a estar enojada o molesta (enojar-se, mo-pasolowa) ella misma en su estado emocional anterior puede tomarse como un punto de referencia relativo al cual se puede calcular el cambio, y por lo tanto el uso reflexivo se vuelve natural. El cambio mismo, o el llegar a ser o estar, de hecho puede verse en los mismos términos, y las palabras típicas tanto del español como del náhuatl para este concepto son reflexivas: mo-kʷepa y cambiar(se) o volver-se.[8]

Cuando se usa una configuración reflexiva de este tipo con un verbo transitivo que normalmente tiene una extensión causativa, el efecto neto es otra vez la anulación de la extensión causativa. Si las raíces hkʷeniya y mover normalmente significan “hacer cambiar de posición”, pero las formas reflexivas mo-hkʷeniya y mover-se significan “cambiar con referencia a la posición previa de uno”, hemos, en efecto, desbaratado la extensión causativa. Esto se puede hacer aun en casos donde le queda obvio a cualquier por qué algo cambió de lugar (porque alguien lo movió, por ejemplo) pero el hablante escoge restringir la atención al movimiento mismo. Así, esta conceptualización reflexiva, como la reflexiva de la causa interna, puede usarse para dejar fuera de cuentas la causa, y simplemente enfocar en el evento.

6. Causa indirecta

Una tercera manera en que se puede usar un reflexivo para anular una extensión causativa es un tanto paradójica: en vez de contraer el alcance para excluir la extensión causativa, se extiende aun más para incluir una causalidad relativamente remota o tenue, y usar el reflexivo para expresar esa causa. Por ejemplo, considérense otra vez los verbos mo-hkʷilowa o apuntar-se, con su traducción intransitiva en inglés, sign up. Estos verbos pueden usarse en referencia a analfabetos, que no pueden escribir su propio nombre, en el caso en que ellos tienen a otra persona que escribe su nombre en una lista. Lo que aquí se ha hecho es ampliar el alcance para incluir una nueva extensión causativa, en la que el sujeto interno es el causante,causa y que una persona intermedia cause que el objeto interno (que es idéntico al sujeto interno) sea escrito (es decir, tenga escrito su nombre, el cual es su zona activa.) El proceso de inscribirse uno mismo puede traducirse al inglés sign up; este concepto más complejo se traduciría mejor get signed up.

Hay varios verbos que, aparentemente, invocan este tipo de concepto. Por ejemplo, mo-kʷā-pihpi evoca el mismo escenario que get a haircut, literalmente ‘conseguir una cortada de pelo’, en el inglés. Incluye como el caso prototípico que otra persona maneja las tijeras, pero literalmente es ‘cabeza-rapar-se’, y es paralelo en su reflexividad a cortar-se el pelo en el español. Algunos hablantes del inglés pueden decir cut your hair ‘cortarte el pelo’ en una situación tal, pero muchos más fácilmente dirían get your hair cut ‘conseguir que tu pelo esté cortado’.

Esta manera de estructurar el concepto es importante en formas como mo-hta o ver-se ‘ser visible’, pero literalmente ‘verse a uno mismo’ (figura 6). Cuando es visible un objeto, podemos concebir que aquellos aspectos de él que son visualmente prominentes (sus zonas activas como sujeto interno) causan que nosotros (los actores intermediarios) lo veamos (como objeto interno). Tal conceptualización tiene paralelos en estructuras del inglés como that house almost built itself ‘esa casa casi se construyo por sí sola’, o this paper pretty much wrote itself ‘esta ponencia prácticamente se escribió a sí misma’.


Figure 6: see / ihta / ver (transitivo); mo-hta / ver-se (reflexivo de causa indirecta)

El efecto semántico neto de esta estructuración es dejar fuera de cuentas, o al menos menoscabar, el rol del causante o experimentador u otro sujeto potencial, atribuyendo la causalidad más bien al objeto interno, señalando al objeto en vez de a otra entidad disponible para que sea también sujeto del proceso designado.

7. Pasivo reflexivo

Hemos visto tres maneras de estructurar los conceptos para permitirnos usar un reflexivo para anular o dejar fuera de cuentas las extensiones causativas. Donde la causalidad no es muy prominente, los hablantes del español y del náhuatl generalmente hacen uso de tales concepciones, mientras que en inglés se usan verbos intransitivos. En otros casos la causalidad es bastante prominente, y para anularla los hablantes del inglés tendrían que usar una estructura pasiva, pero en el español o el náhuatl sigue posible usar el reflexivo.

Por ejemplo, cuando una Cosa inanimada mo-ƛāliya o se pone (literalmente ‘se coloca a sí misma’) no es que se lo esté haciendo a sí mismo. En casi todos los casos alguna persona es quien la coloca. Por lo tanto, la extensión causativa es, naturalmente, prominente. Sin embargo, se puede usar la forma reflexiva, ya sea en náhuatl o en español, con el resultado de que sólo se designa el cambio de lugar de la cosa inanimada. El alcance de la raíz ƛāliya o poner se restringe para excluir la extensión causativa, aun cuando el hablante y oyente puedan ser ambos muy conscientes de la existencia de tal extensión. Como efecto indirecto o secundario de esta restricción del alcance, la Cosa que tomaría naturalmente como objeto interno si se incluyera la extensión causativa, con el causante tan prominente, ahora se toma como sujeto interno, ya que queda como la Cosa claramente más prominente en la estructura. La única forma en que se puede expresar un concepto cercano en el inglés es usar un pasivo: hay que decir que la Cosa inanimada is placed ‘es puesta’.

Este, pues, es el reflexivo pasivo. La forma reflexiva, que empezó señalando la identidad del sujeto interno con el objeto interno, ha resultado útil, en varias maneras, para efectuar la anulación o descarte de las extensiones causativas, lo cual tiene como resultado el que el de otro modo objeto interno, sea la Cosa más prominente en la semántica de la estructura verbal, y por lo tanto sea el sujeto interno. Sean cuales fueren los caminos a través de los cuales se llegaron a establecer estos usos, ya sea por concebir una causa interna, por concebir al mismo sujeto en su posición inicial como punto de referencia para un cambio sin causas enfocadas, o por concebir una causalidad extendida en la que el objeto se toma como responsable por lo que le pasa: el hecho importante es que se han establecido estos usos.

Según la Gramática Cognoscitiva, a final de cuentas no se puede divorciar el significado del uso. El uso constante para lograr algún fin automáticamente implica que el lograr tal fin se hace parte central del significado de las estructuras usadas.[9] Si las formas reflexivas mo- y se se usan constantemente para anular un sujeto (causante) que naturalmente se podría concebir, y para re-estructurar el verbo en tal forma que su objeto interno es la Cosa más prominente y por lo tanto es el sujeto interno, esto puede llegar a ser, y de hecho llegará a ser, una parte central de su significado. Así que hay, establecido tanto en el español como en el náhuatl, un significado que corresponde al uso común y fue producido por tal uso, de los morfemas reflexivos, que es, en esencia, ‘pasivo’. Hay un patrón de usar los reflexivos en esta manera, y nuevas formas verbales pueden ser introducidas y usadas de acuerdo a ese patrón, aun en los casos en que los pasos que supuestamente permitieron establecer el patrón ya no sean relevantes. Mo-mati y saber-se literalmente indican que el sujeto se conoce a sí mismo, pero sus significados corresponden a la forma pasiva be known ‘ser conocido’ del inglés. El conocer no es un proceso con extensión causativa importante, y por lo tanto el causar interno probablemente es irrelevante, y el ser conocido no es un cambio de estado, así que la idea del reflexivo punto de referencia carece de relevancia en el caso, y según mi juicio no hay un componente importante de causalidad extendida que se le atribuyera a la Cosa conocida, como si hubiera causado que la gente la conociera: de hecho, en algunos casos hasta resiste ser conocida. Sin embargo, se puede expresar la situación con mo-mati o se sabe. Casos como este se consideran, justamente, como una clase de pasivos.


Figura 7: Resumen: vínculos entre el reflexivo sencillo y el reflexivo pasivo

8. Conclusión

Vemos, pues, que los reflexivos pueden extenderse naturalmente, con pasos chicos, motivados aunque no predeterminados o predecibles, desde la simple identificación de sujeto con objeto internos, con cambios sutiles pero automáticos en el significado del verbo, a cambios más drásticos en el significado verbal, a la anulación de las extensiones causativas, incluyendo al causante, naturalmente prominente, de tales extensiones, a la anulación de otros candidatos para sujeto, y la conversión del objeto interno, la Cosa que de otra manera sería de prominencia secundaria, en sujeto. En cada paso hay formas del náhuatl y del español que se pueden estructurar conceptualmente bajo cualquiera de los dos análisis. Así el complejo entero de relaciones ofrece no tan sólo una progresión diacrónica plausible, sino que es atestiguado sincrónicamente.

Quisiera aclarar que no creo que estas relaciones aquí expuestas entre los reflexivos “normales” y los pasivos sean las únicas posibles y relevantes —sé de otras que creo relevantes. Pero, en un modelo que reconoce la multiplicidad de factores causales, esto es lo que uno debería de esperar. Creo que esta explicación es relevante, y es posible que sea suficiente para explicar la existencia del fenómeno, al menos en el náhuatl y en el español. No pretendo que logre más que eso.

Notas

[*] [Esta es una traducción, hecha en el 2003, de un artículo que originalmente apareció en inglés, en la Southwest Journal of Linguistics VIII.1 44-59 (1985).]

     Hay una incomodidad irónica en traducir una explicación de un fenómeno gramatical, compuesta en un idioma que carece del mismo, a uno que no tan sólo lo tiene y lo utiliza constantemente, pero que también es fuente de muchos de los ejemplos citados en el texto original. Lo que se recalca de extraño desde el punto de vista del inglés es tan natural como el respirar para el hablante del español. Sin embargo, he preferido no escribir otro artículo sino traducir, con unos pocos ajustes necesarios, el texto original.

     Ésta no es, ni pretendió ser, una explicación completa del rango fenomenal de usos del reflexivo que se encuentra en el español. (Varios trabajos subsecuentes de Ricardo Maldonado (e.g. 1999) lo han explorado más ampliamente dentro del mismo marco teórico.) Empezó como parte de una investigación de los usos de los marcadores de objeto en el náhuatl, y enfoca sobre el reflexivo pasivo porque ese uso es, en náhuatl como en español, muy corriente.]

[1]Los datos del náhuatl vienen de los dialectos de Tetelcingo, Morelos, y de Orizaba, Veracruz.

[2]La Gramática Cognoscitiva difiere de los modelos tradicionales tales como la Gramática Transformacional en varias maneras no-triviales. Entre las importantes para este estudio (aun cuando no sean explícitamente invocadas), destacan las siguientes:

(1) El significado (lingüístico) no puede, a fin de cuentas, separarse de la cognición (general). Como sub-punto de este, los significados son enciclopédicos: incluyen, en el grado que le es apropiado a cada una, todas las estructuras cognoscitivas (conceptos) que por convención se asocian con una forma. La pragmática difiere de la semántica sólo en grado; no son de dos índoles completamente diferentes.

(2) Sólo existen tres clases de entidades lingüísticas (todas ellas estructuras cognoscitivas): entidades fonológicas o significantes (que para el habla oral se ligan más o menos directamente a los sistemas auditorio y articulatorio), entidades semánticas o significadas (que pueden ser de cualquier tipo de estructura cognoscitiva), y entidades simbólicas que consisten en el nexo de una estructura semántica con una fonológica. Las estructuras léxicas, morfológicas, y sintácticas son todas simbólicas; las diferencias entre ellas son diferencias no categóricas sino de grado (según tales parámetros como la complejidad, la abstracción, la productividad, etc.)

(3) A los conceptos “gramaticales” como sujeto, objeto, sustantivo, verbo, etc., se les da caracterizaciones motivadas por la cognición.

(4) Cualquiera estructura lingüística es gramatical (es decir, forma parte de la gramática de la lengua) al grado en que está convencionalizada (establecida como compartida entre los hablantes) a través del uso. No importa si sea redundante, si se puede en gran medida explicar a base de otras estructuras independientemente establecidas, o no: si está convencionalizada es parte del sistema lingüístico. Estructuras establecidas pueden sancionar a otras estructuras que categorizan. Tales estructuras sancionadas pueden ser establecidas como gramáticas por su propia cuenta (por ejemplo, dedo meñique es sancionado por una estructura Adj + Sust, pero también está establecido por su propia cuenta como parte del sistema lingüístico del español), o bien pueden ser usos novedosos, que por consiguiente tendrán su grado de gramaticalidad en el sentido de que son permitidos o aceptables o predichos por la gramática (por ejemplo, colandero amarillo es gramatical en este sentido.)

(5) Una misma forma puede recibir sanción de más de un patrón. La fuerza relativa de la sanción puede variar de un hablante a otro, y de ocasión en ocasión.

     Las categorías lingüísticas de todos tipos generalmente son organizadas según el modelo de prototipos, en el que algunos miembros son ejemplos mejores de la categoría que otros, y no hay fronteras absolutas entre miembros y no-miembros, o entre una categoría y sus vecinos.

[3]Los “sujetos internos” son llamados “trayectores” en la tradición de la Gramática Cognoscitiva, y los “objetos internos” se llaman “mojones”, o sea “puntos de referencia”. Lo que nosotros llamaremos puntos de referencia en los próximos párrafos son una clase prototípica de objetos internos, a los que les pertenece más naturalmente el nombre. La tradición de la Gramática Cognoscitiva usó el nombre de esta clase prototípica para nombrar la clase entera, pero queda claro que el rasgo definitivo de la clase es la prominencia cognoscitiva, no el funcionar como punto de referencia para calcular los cambios.

[4]Como ya se mencionó en la nota #2, una estructura cognoscitiva es parte del significado de una forma al grado en que está, por el uso, convencionalizado. Lo que aquí mantengo es que los hablantes del inglés (y del español y del náhuatl) comparten el conocimiento de que el ver reflexivo difiere del ver no-reflexivo en las maneras aquí mencionadas, y diferencias en el uso como las que mencionaremos en adelante establecen con aun más claridad la convencionalidad de esas diferencias de significado.

[5] El hecho de que plow, arar, y kʷenƛāliya no se usan reflexivamente está relacionado, por supuesto, al hecho de que no hablamos de arar a las personas ni hablamos de que los campos aren cosa alguna. Hay una clase grande de conceptos naturalmente útiles que los que sujetos humanos actúan sobre objetos inanimados, y los verbos que designan esos conceptos (incluso plow / arar / kʷen-ƛāliya, y write / apuntar / hkʷilowa en el párrafo que sigue más adelante) tienen la tendencia de tratar de la misma manera los reflexivos y los transitivos con objetos humanos o sujetos animados. O bien no los permiten (el primer caso), o bien les ajustan los significados (el segundo caso). Sin embargo, sigue habiendo una diferencia entre los usos transitivos y los reflexivos: el uso transitivo quedará inoperante o se ajustará sólo en la minoría de los casos, mientras el reflexivo se tratará así en todos los casos.

     Por supuesto, en muchos casos una idea puede concebirse fácilmente con objeto y sujeto humanos, pero sin embargo no puede tomarse fácilmente como reflexivo. Los casos de cargar en la espalda, mencionadas abajo, son de este tipo. También en esos casos el reflexivo o bien no se usará, o se usará con un significado cambiado (ya sea en forma sutil o forma drástica.)

[6]Elena de Hollenbach me sugirió este ejemplo. (La forma correspondiente del náhuatl es chikʷa-kīsa “salir especialmente”. Es intransitiva, y requeriría una frase adverbial para permitir comparación explícita con lo logrado en el pasado.)

[7]Aunque es claramente posible un análisis “reflexivo de punto de referencia”, no es fácil encontrar un buen argumento que lo haga necesario. Algunos hablantes, sin embargo, reportan que sus intuiciones indican que, al usar estas formas en ciertas ocasiones, no quieren decir que el objeto se esté haciendo erguir (o yacer o moverse, etc.) Ni quieren decir que se está comportando como si esto fuera el caso. En tales casos, el análisis de “reflexivo de punto de referencia”, o uno que simplemente diga “concibe este proceso sin causa” (cp. sección 7) parece casi necesario.

[8]En mi opinión este factor es más fuerte en el español que en el náhuatl. Si es así, ayudaría para explicar por qué los reflexivos del español (que a veces aparecen en intransitivos con este efecto) tan frecuentemente expresan la perfectividad, o cambio de estado. (Por ejemplo, dormir significa ‘estar dormido’, pero dormir-se es ‘empezar a dormir’, callar es ‘estar quieto, mantener silencio’, mientras callar-se es ‘dejar de hablar’.) Cuando el cambio de estado es un cambio de lugar físico, alguna clase de análisis de “punto de referencia” se hace casi necesario: ir es ‘salir / estar en camino’, pero ir-se es ‘apartarse (del lugar en que estaba)’; volver es ‘regresar’, pero volver-se suele significar más enfáticamente ‘ir/venir de vuelta (al lugar donde antes estaba)’.

     Esto no se ofrece como una explicación completa de los reflexivos españoles de estas clases, pues en la realidad son muy complejas. Creo que es muy relevante, pero estoy seguro que no es la explicación total.

[9]Esto es, por supuesto, un truismo. Sin embargo, ha sido negado, especialmente en lo que tiene que ver con la “función” o con las palabras o morfemas “gramaticales”, por suficientes teorías modernas, que más vale decirlo explícitamente. Estas formas tienen significados muy abstractos, y normalmente no tienen un solo significado monolítico que abarca todo y se puede expresar fácilmente. Sin embargo, significan, y adquieren sus significados de la misma manera que cualquier otra forma: a través del uso.

Referencias

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Langacker, Ronald W. 1982. “Space Grammar, Analysability, and the English Passive.” Language 58.22-80.

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————. 1986. “An introduction to Cognitive grammar”. Cognitive Science 10.1-40.

————. 1987a. Foundations of Cognitive grammar, Vol. 1. Grammatical prerequisites. Stanford: Stanford University Press.

————. 1987b. “Nouns and Verbs.” Language 63.53-94.

Lindner, Susan. 1981. A lexico-semantic analysis of English verb-particle constructions with OUT and UP. Tesis doctoral de la Universidad de California en San Diego, también publicado por Indiana University Linguistics Club.

[Maldonado, Ricardo. 1999. A media voz: Problemas conceptuales del clítico se. México: Universidad Nacional Autónoma de México.]

Tuggy, David. 1981. The transitivity-related verbal morphology of Tetelcingo Náhuatl: An exploration in Space grammar. Tesis doctoral de la Universidad de California en San Diego.

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