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Dr. Miguel León-Portilla
Investigador emérito de la UNAM y miembro de El Colegio Nacional
Prólogo del Diccionario Náhuatl del norte del estado de Puebla

Tenemos aquí un nuevo diccionario acompañado de una gramática descriptiva del náhuatl, según se habla actualmente en el norte del Estado de Puebla. Diré de entrada que es ésta una variante muy cercana del que se conoce como náhuatl clásico, es decir el que se hablaba en el siglo XVI. Esta valiosa aportación se debe a Earl Brockway y a su esposa Trudy Hershey de Brockway, ambos del Instituto Lingüístico de Verano, con la participación de Leodegario Santos Valdés, maestro hablante de esta lengua oriundo de Tlaxpanaloya, municipio de Naupan, en Puebla. Del matrimonio Brockway recordaré que se establecieron en el mencionado pueblo de Tlaxpanaloya en 1953, donde a lo largo de veinticinco años, se ocuparon del estudio del náhuatl y de preparar varios trabajos--cartillas, relatos y versiones de partes de la Biblia--teniendo siempre en su mente ofrecerlos a los habitantes de la región. En su meritoria actividad contaron siempre con la colaboración no sólo de Leodegario Santos Valdés sino de otras personas también conocedoras del náhuatl, cuyos nombres registran en una nota de agradecimiento. En ella aparece asimismo otro muy distinguido lingüista, el doctor David Tuggy.


Pondré ahora de relieve los principales atributos de este diccionario y gramática. En sus primeras 266 páginas tenemos la parte náhuatl-español con centenares de entradas. A ella sigue la sección español-náhuatl con algo menos de 100 páginas, es decir bastante más breve pero suficientemente amplia. La gramática, notablemente bien estructurada, clara y de fácil comprensión, abarca con una bibliografía la parte final de la obra. Ésta en su conjunto, es un modelo de acercamiento a una variante moderna del náhuatl. Por sí misma y como contribución para una más amplia comprensión de esta lengua, resulta sumamente apreciable.


Los Brockway describen al principio de su obra la estructura de las entradas del diccionario. Quien lea con detenimiento dicha descripción podrá percatarse de la considerable riqueza de lo que aporta cada entrada. Destacaré sobre todo la inclusión de comentarios aclaratorios del significado de los respectivos vocablos, así como también la presencia de oraciones que ejemplifican su uso. Confiere esto último a esta obra el carácter de lo que se ha conocido como un "diccionario de autoridades", en este caso las del uso cotidiano del náhuatl.


También enriquecen considerablemente la obra las "remisiones", es decir las referencias, en el caso de las palabras compuestas, a las entradas en sus correspondientes elementos. Otro tanto debe notarse acerca de la inclusión de sinónimos y homónimos, así como de las "subentradas" que registran otros vocablos formados con la raíz temática de la palabra que constituye la entrada.


Hay un punto al que creo necesario referirme, como información complementaria en beneficio de los usuarios de este diccionario. Se refiere él a la forma como se registran aquí los sustantivos cuya raíz termina en l, y han recibido el sufijo a de carácter absoluto -tli. En la mayoría de los vocabularios y textos nahuas la ortografía de dichos sustantivos, registrando la asimilación que se produce, se emplea una doble ll que se pronuncia como una l larga. Ejemplos de esto con tlal-li, pil-li, mil-li.


En el presente diccionario sus autores se apartaron de dicha ortografía probablemente con el propósito de facilitar la pronunciación de esos sustantivos, evitando que se enunciaran como si en ellos hubiera una elle.


Reconociendo la utilidad práctica de suprimir una l, debe notarse que, al proceder así, se crea un problema sobre todo al presentarse voces compuestas. Quien consulta este diccionario y se encuentra con vocablos escritos con una sola l, como cohuili, parásito; tlili, tizne; xali, arena; y otros muchos, podrá pensar que en ellos -li es el sufijo nominal y, por tanto, la raíz de cada uno es, respectivamente cohui-, tli- y xa-. Ello lo inducirá a no explicarse por qué en los correspondientes compuestos lo que se incorpora es cohuil-, tlil- y xal-. Al notar esto no ha sido mi intención criticar esta valiosa obra sino a contribuir a su mejor empleo.


Tocante a la gramática que acompaña al diccionario sólo añadiré que con gran acierto sus autores han adaptado el esquema tradicional, con las peculiaridades que exige el náhuatl, precisamente para facilitar su consulta. Puede decirse que en esta gramática el esquema tradicional funciona como marco de referencia.


No significa esto que servilmente se siga dicho esquema. El lector se dará cuenta de que, como dirían algunos de los primeros gramáticos de esta lengua--fray Andrés de Olmos (1547), fray Alonso de Molina (1571), Antonio del Rincón (1595) y Horacio Carochi (1645)--, al concederse atención especial a lo propio y característico del náhuatl, se está teniendo presente debidamente lo que llamaron "la frasis" de este idioma. Con dicha palabra --"frasis"--quisieron designar todo lo concerniente a las peculiaridades de su morfología y sintaxis.


Habiendo valorado en forma sumaria lo más sobresaliente en esta aportación, nos felicitamos y también congratulamos a sus autores y al Instituto Lingüístico de Verano que la publica.


Cuantos nos interesamos en esta lengua, que ha sido y sigue siendo portadora de muchas expresiones literarias y continúa siendo hablada por cerca de tres millones de personas, tenemos aquí un nuevo y valioso instrumento para acercarnos a ella, tanto a través de su léxico como de su estructura gramatical.