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Ramón Beteta Quintana
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Palabras del Lic. Ramón Beteta (Secretario de Hacienda y Crédito Público y embajador, Presidente del Patronato del Instituto Lingüístico de Verano [ILV]), 11 de noviembre de 1960, con motivo del 25 aniversario del ILV

El trabajo del Instituto [abarca] el estudio científico de los lenguajes, y simultáneamente, de las costumbres de los pueblos autóctonos con el propósito de conocer, y en lo posible, conservar algo de civilizaciones viejas y respetables en las que mucho podemos aprender si nos asomamos a ellas con una actitud humilde y objetiva, en vez de hacerlo cegados por la vanidad y el orgullo que nos hacen creer en nuestra superioridad racial: pecado del que con frecuencia no se salvan ni siquiera quienes son parcialmente indígenas.  He tenido ocasión de seguir de cerca las actividades de estos jóvenes estudiosos y sinceros que constituyen el Instituto Lingüístico de Verano, desde que me fue presentado el señor Guillermo Townsend en presencia del General Cárdenas, entonces Presidente de la República, hace un cuarto de siglo. El celo, el desinterés, la abnegación con que han trabajado, así como el rigor científico para aprender y conservar las lenguas nativas, constituyen, en mi opinión, un ejemplo de trabajo constructivo y noble. Pero es algo más: es un ejemplo de cómo las relaciones entre pueblos disímbolos pueden cimentarse en la comprensión y en la amistad. Es ésta una enseñanza valiosísima en esta época en que la creciente incomprensión, la desconfianza mutua y el egoísmo colectivo hacen imposible la paz del mundo.